Lugar Sagrado
Ayer, conocí al Diablo.
Lo reconocí del montón, de todos era distinto
Estreché su mano, y entonces pude percatarme,
Que quizás, después de todo, el no era un ser maligno
Me invito a caminar junto a el.
Recorrimos pasillos abarrotados de gente.
Personas seleccionadas sin vida u oficio
Individuos con símbolos pintados en la frente.
Me enseñó a los llamados “dueños del infierno”,
Demonios poco normales, con cuernos en las sienes
Poseedores de almas, antitesis de los cielos
Propagadores de miedo, anunciadores de muerte
Pude divisar sus obscuras e inmensas cuevas
Puntos específicos que ellos llaman “Hogar”
Lugares donde se visten de personas comunes
Y así poder confundirse con la estupidez social.
Y se escuchaban, en las cuevas, notas musicales
Himnos al libertinaje, a la liberación de lo normal
Y del cielo caían, incesantes, esas pequeñas gotas de sangre
De color rojo y amargo, que a los muertos llenó hasta saciar
Ayer, conocí al Diablo
Me presento aquel lugar, el muy renombrado infierno,
Lugar donde no me sentía como un forastero
Mas, volver no deseo; no es un Lugar Sagrado.



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