Esperanza Vana
Sentado a la orilla de una de las manecillas de mi reloj,
Contemplo como lentamente el sol se oculta
Y cae la tarde, trayendo lentamente la noche…
Que con su fría y suave brisa se han llevado
Los recuerdos que me quedaban,
Y veo como las nubes se llevan, al pasar,
Las sonrisas que nunca pude regalar.
Pasa el tiempo y aun sigo aquí, a la espera de que algo suceda,
En guardia vana, como un soldadillo de plástico quien día a día
Se hace más inerte, menos real, más vacio, cada vez menos natural,
Quien poco a poco se hace mas frio, por las mentiras que trae la vida,
Y a su corazón se le va olvidando lo que es vivir, lo que es amar.

