El beso de la Sirena
Y sus labios bautizaban la noche, y la hicieron inolvidable
Su canto siempre era triste, así como su mirar
Pero siempre encontramos la forma,
y nuestros rostros volvian a encajar
Y bajo el cielo de una noche de verano
Decidimos hacer lo que queríamos
Sin antes guiarnos de lo que sentíamos
Y nos aventuramos, sin lugar a pensar
Y nos besamos… y con ello enfurecimos el mar
Nuestras miradas se igualaron, siempre tristes
Y con un suspiro, como de tranquilidad silente,
Creamos sentimientos lacónicos
Que solo nacieron para volver a morir
Su primer y último beso, me hizo buscar en el cielo
Lo mismo que hubiera podido encontar
Si hubiese tratado de hurgar en el suelo,
Contando a tientas, tocando a ciegas,
Tratando de ver erizos de mar:
Sencillamente, todo quedo en Nada.

*Los sentimientos deben analizarse y nunca obedecerse.

